Giger trabajando

H. R. Giger: incursión a la oscuridad

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”. H.P. Lovecraft.

Estas son las primeras palabras introductorias del ensayo “El horror en la literatura” del maestro del terror cósmico, Howard Phillips Lovecraft, y creo que son bastante apropiadas para rendirle nuestro pequeño homenaje a otro gran maestro, como es y será, Hans Ruedi Giger (1940-2014), que desgraciadamente nos dejó el pasado 12 de mayo de 2014.

No es ninguna novedad, para aquellos que ya conocen la obra del artista helvético, que su producción se encuentra repleta de influencias de autores que le marcaron profundamente, de una u otra manera, y entre ellos se encuentra no sólo Lovecraft, que evidentemente le sirvió como inspiración para la realización de la obra que lleva por nombre H.R. Giger´s Necronomicon, que vería la luz en el año 1977. Si ahondamos con más detalle observamos referencias al pintor, también suizo, Arnold Böcklin, cuya obra más emblemática es La isla de los muertos, y que Giger transformó dotándola de una amenazadora intensidad, convirtiendo la entrada de la isla en el umbral del abismo más oscuro del ser humano. Otras referencias en su obra se hallan en autores como Samuel Beckett, Franz Kafka, Dalí o Thomas Bernhard1.

Es prácticamente imposible abordar la figura de este incalificable artista, sin que no surjan, orbitando en torno suyo, conceptos como terror, oscuridad, biomecánico, surrealismo, realismo fantástico, esoterismo, psicodelia, cyberpunk…etc. Pero lo que es indiscutible, es que su obra trasciende lo meramente estético para dar paso a la embriagación de los instintos más atávicos, los miedos que se ocultan tras las tupidas cortinas de la mente o los deseos más inconfesables. Todo ello conjugado con una elegante y perturbadora belleza, cargada de un fuerte contenido sexual, como se aprecia en la serie Erotomechanics, en el que la trama de las escenas muestran el acto sexual claramente explícito y las fantasías más angustiosas tienen cabida.

Cuerpos que establecen una fusión perfecta entre la máquina y el organismo vivo, conformando una alegoría del nuevo auge de la sociedad científico-tecnológica, que nos permite reflexionar sobre el impacto que han tenido las nuevas tecnologías, desnaturalizando la esencia más primigenia del hombre hasta el punto de llegar a cosificarlo. Con respecto a este argumento, Carlos Arenas ya introduce esta idea en su estudio, el cual nos ayuda a darnos cuenta de la enorme complejidad de la obra de Giger, que por otra parte atraviesa diferentes visiones confluyendo en aspectos inquietantes de sus propias pesadillas.

Pesadillas que dejarán brotar escenas tan inquietantes como la serie de “Shafts”, “Pozos”, y que en palabras del propio autor: “Las pinturas de ‘pozos’, que empecé a crear en torno a 1966, se originaron en mis sueños. Por aquel entonces dormía muy mal y me acosaban muchas pesadillas”. “En mis sueños, o divagaciones nocturnas, aparecía siempre una ventana abierta a través de la que veía pozos sin fondo, gigantescos; estaban bañados por una pálida luz amarillenta. En las paredes, unas empinadas escaleras de madera, traicioneras y sin barandillas, conducían a un abismo que se abría monstruosamente”2.

Es por ello, que me atrevería a decir, que resulta incluso comprensible que estas representaciones lleguen a resultar incómodas para el espectador que se atreve por vez primera a ser (él) el objeto del juego que sin darse cuenta comienza a formar parte. Sin embargo, algo extraño sucede en la obra de Giger, que después del primer impacto de bala, como si de a quemarropa se tratase, es difícil desprenderse de la atracción que produce.

Peregrinar por la producción artística de H. R. Giger, es una tarea no exenta de dificultad, entre otras cosas por la cantidad de influjo recibido y por otra parte la enorme suma de referentes iconográficos que el propio autor ha dejado como legado en la cultura popular más “underground” (y no tan underground, también). Empleo este calificativo para hacer alusión a cómo ha servido su imaginería a movimientos contraculturales, especialmente en el aspecto estético, como el “movimiento gótico post-moderno”, el “cyberpunk”, “metal extremo”… etc. Un ejemplo de ello lo apreciamos en las distintas portadas de discos que el propio Giger diseñó para grupos como Carcass, Triptykon, The Dead Kennedys, Danzig o Celtic Frost entre muchos otros.

Pero no sólo el mundo de la música se ha dejado atrapar por la bizarra visión del artista suizo, sino que quizá el nicho más importante y que todos tenemos grabados en la memoria lo hallamos en el séptimo arte, junto a la creación más terrorífica que hasta el día de hoy, probablemente, se haya llevado a cabo. Me refiero a la criatura por todos temida, pero al mismo tiempo impregnada de una insana atracción, Alien.

Convertida ya en una de las películas de culto de ciencia ficción, su director Ridley Scott, supo escoger, con muy buen criterio, a los diseñadores que recrearían un ambiente turbador, y no cabe duda que Giger conseguiría con creces ese efecto. Otro nombre que se asociará a la carrera de Giger será el de Alejandro Jodorowsky, que junto con Moebius, Chriss Foss o Dan O´Bannon (quien sería el artífice de incluir en la película de Alien a Giger), colaboraron en el proyecto de Dune, que por desgracia nunca vería la luz, pero que dejaría un gran material para la serie gráfica El Incal. Giger se haría cargo de los diseños del planeta Harkonnen y vestuario, dotando a la obra de Frank Herbert de elementos místicos y de carácter esotérico que definirían la personalidad del Barón Harkonnen.

Es obvio, que el trabajo de H.R. Giger es mucho más que lo que aquí hemos intentado recoger, pues también abarca la escultura, diseños arquitectónicos y espaciales o incluso joyería. Y seguramente olvidamos mencionar muchas cosas, sin embargo, creo que puede servir para hacernos una idea del fuerte impacto que ha dejado. Un halo oscuro y denso para los que nos atrevimos a adentrarnos en él.

 Estés donde estés en estos momentos, gracias.


1 En estos aspectos profundizó Carlos Arenas Orient, quien realizó su tesis doctoral sobre la obra de H.R. Giger, “El Mundo de HR. Giger”; Universitat de Valencia, 2005. De lectura obligada para aquellos que quieran profundizar en el trabajo artístico de Giger.

2 Traducción de Gema Albero, extraída de la obra H.R.Giger´s Necronomicon; Published by MORPHEUS INTERNATIONAL.

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